• El Gobierno de Juanma Moreno dedica grandes esfuerzos a una permanente tarea de estudio y asesoramiento para mejorar las condiciones de pervivencia de nuestro suelo
  • Entre las actuaciones fundamentales para lograr una óptima superficie forestal se encuentran: la restauración de zonas incendiadas, el tratamiento de plagas y la mejora de la vegetación

Hoy, 7 de julio, Día Internacional de la Conservación del Suelo desde el PP de Andalucía queremos tratar de sensibilizar a la población en general y a quienes tienen una responsabilidad especial en la explotación de este recurso. Para cuidar no sólo de la superficie en cuanto paisaje, sino también en cuanto a su composición física o química que permita su regeneración constante y permita un adecuado uso racional de sus potencialidades, tanto a pequeña como a gran escala.

El suelo no es sólo el medio que pisamos, sino también el medio proveedor de lo que necesitamos. De la fertilidad de las tierras dedicadas a cultivos dependemos en gran medida y se necesita actuar en consecuencia para que el suelo no se degenere, se transforme o se desplace por incapacidad para retener la humedad y los elementos nutrientes necesarios.

La degradación y erosión del suelo es un fenómeno complejo que ocurre de modo constante y de forma natural. A tal efecto, el Gobierno andaluz dedica grandes esfuerzos no sólo en materia de sensibilización, sino también a una permanente tarea de estudio y asesoramiento para mejorar las condiciones de pervivencia de nuestro suelo y de la retención necesaria de agua.

En este sentido, la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul sigue llevando a cabo la restauración de terrenos forestales en la lucha contra la erosión y la desertificación, una de las medidas que se recogen anualmente en las memorias de seguimiento del Plan Forestal Andaluz.

Así, el Gobierno de Juanma Moreno establece actuaciones fundamentales para lograr una óptima superficie forestal y la restauración de ecosistemas que se puedan ver afectados por los incendios forestales, decaimientos, la modificación de la funcionalidad de los terrenos agrícolas y las consecuencias del cambio climático. Andalucía es una de las comunidades del sur de Europa más vulnerable a este último fenómeno. Además, estos trabajos son esenciales para reducir las pérdidas de suelo y controlar los riesgos de inundaciones.

Algunas actuaciones pasan por trabajos de restauración de zonas incendiadas, tratamiento de plagas y mejora de la vegetación; así como la reposición de especies arbóreas y la recuperación de árboles autóctonos. Asimismo, se han realizado tratamientos selvícolas en masas forestales con el fin de mejorar y conservar el estado de la vegetación mediante el adecuado manejo del arbolado, matorral y pastizal, potenciando su restauración y diversificación. Igualmente, se llevan a cabo proyectos de restauración en cauces y entornos fluviales y se hace hincapié en la producción de plantas, a través de la Red de Viveros de Andalucía, para las repoblaciones forestales.

En 1986 se elaboró el Plan de Lucha Contra la Desertificación en Andalucía (LUCDEA) como base para el desarrollo de actuaciones que frenen la tendencia hacia la desertificación en la región con dos objetivos principales: ahondar en el conocimiento de la desertificación y sus causas; así como recuperar y mantener la productividad sostenida.

Actualmente, la nueva adecuación del Plan Forestal Andaluz con horizonte 2030 incluye entre sus objetivos generales el control de la erosión y la desertificación, la protección de los recursos hídricos continentales, actuaciones de mitigación del cambio climático, la mejora de la infraestructura verde y los procesos de conectividad ecológica; así como la defensa del territorio frente a incendios forestales.