Tribuna del secretario general del PP de Andalucía, Antonio Repullo.

Antonio Repullo en el Parlamento de Andalucía

A veces, las situaciones políticas son frustrantes. Vemos de forma muy clara oportunidades para Andalucía que pueden transformar zonas muy necesitadas de proyectos de futuro. Y la oposición no.

Proyectos que no se hacen para enriquecer a malvadas corporaciones si no para crear puestos de trabajo. Empleos que crean la coyuntura ideal para zonas de Andalucía que tienen el 22% de paro cambien. Y jóvenes que se ven abocados a irse de sus pueblos -un riesgo más que real en zonas como el norte de Córdoba o la franja pirítica de Huelva- puedan crear un futuro allí.

Esta ventana de oportunidades que se nos abre es una deuda histórica que tiene España con Andalucía.

Uno de los parámetros para medir la riqueza y el bienestar social de una comunidad son los KM de red eléctrica por millón de habitantes: hoy -y desde siempre- los andaluces contamos con la mitad de red eléctrica que la media de España, sólo 712 kilómetros frente a los 1.231 kilómetros de media.

Antes de la llegada del Partido Popular y de Juanma Moreno a la Junta de Andalucía, nunca se había pedido al Gobierno central que se revisase este dato y tampoco un plan estratégico para solucionar esta situación. 

«Esta ventana de oportunidades que se nos abre es una deuda histórica que tiene España con Andalucía»

¿Por qué? Prefiero no pensar más en que durante 40 años se les ha negado reiteradamente a los andaluces el progreso por interés político o, peor aún, por desinterés político.

Pero llegados a este punto, donde el Gobierno de Pedro Sánchez es más que consciente de esta situación porque se lo hemos pedido en reiteradas ocasiones y en reiteradas ocasiones han infravalorado la situación negándonos la posibilidad de avanzar por no darnos los recursos económicos necesarios. ¿Y qué hacemos?

Ayer presentamos una PNL en el Parlamento de Andalucía para volver a exigir a Sánchez lo que los andaluces merecen: ni más ni menos.

Lo que merecen por población, por superficie, por nivel de consumo y por potencialidad. Y lo que todos los agentes sociales, desde los pueblos, hasta las empresas, quieren. 

Lo que Andalucía necesita para despegar definitivamente y consolidarse como una potencia industrial líder en energías renovables.

Y votaron que no. Que no al empleo, que no al avance, que no a evitar que los jóvenes se marchen de sus pueblos.

Para mí, para nosotros, estas medidas no se están en el marco de la ideología, están en el marco de lo social. De la gente. Por eso no vamos a dejar de trabajar, de convencer, de hacer ver que esto determina el futuro de Andalucía y que el futuro puede ser inmensamente mejor de lo que nos dijeron.